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La transición energética latinoamericana se intensifica con la expansión de proyectos de energía solar, eólica e hidroeléctrica. En Colombia y la región, estas inversiones buscan responder tanto a compromisos climáticos como a la necesidad de diversificar matrices energéticas altamente dependientes de combustibles fósiles y recursos hídricos vulnerables a fenómenos climáticos.
Colombia ha experimentado un crecimiento notable en capacidad renovable instalada. Para 2025, el país alcanzó aproximadamente 15,97 gigavatios (GW) de capacidad renovable total y se proyecta que esta cifra pueda crecer hasta 26,20 GW hacia 2030.
Actualmente, la mayor parte de la matriz eléctrica colombiana continúa dominada por hidroeléctricas, pero la expansión de energías no convencionales (solar y eólica) es cada vez más significativa. El crecimiento en estas tecnologías ha sido particularmente acelerado en solar fotovoltaico: solo en 2024 se agregaron alrededor de 1.625 MW nuevos de capacidad solar, superando con creces la expansión de años anteriores.
Dicho avance, acompañado de proyectos de generación distribuida y grandes plantas solares, ha impulsado un salto histórico en la participación de energías renovables en el mix colombiano: de aproximadamente 2% en 2022 a cerca de 13,87% en 2025.
Además, se espera que entre 2025 y 2027 entren en operación múltiples proyectos eólicos y solares que podrían añadir más de 2.5 GW adicionales, lo cual contribuiría a cubrir parte de la creciente demanda eléctrica y reducir la vulnerabilidad generada por sequías prolongadas que impactan la producción hidroeléctrica.

Diversos desarrolladores internacionales han impulsado la expansión de renovables en Colombia. Por ejemplo, parques solares como el de Zelestra en Córdoba, con una capacidad de 144 MW, reflejan inversiones significativas en infraestructura solar.
El papel de empresas como Ecopetrol, que adquirió un proyecto eólico de 205 MW en La Guajira, muestra también cómo actores tradicionales del sector energético se están moviendo hacia fuentes limpias.
Colombia forma parte de un panorama regional que registra un crecimiento acelerado de energía renovable:
En conjunto, la región de América Latina podría experimentar un incremento potencial de la capacidad solar y eólica de más del 460 % hacia 2030 si se concretan todos los proyectos actualmente en fase de planeación y construcción, según análisis de Global Energy Monitor.
Los proyectos renovables no solo reducen emisiones de gases de efecto invernadero, sino que además ofrecen oportunidades económicas:
Además, la creciente adopción de renovables contribuye a la resiliencia energética, una prioridad especialmente en países con alta dependencia de la hidroeléctrica —como Colombia— que enfrentan riesgos climáticos como sequías intensificadas por el cambio climático.
A pesar del avance, varios retos limitan el desarrollo pleno de energías renovables en Colombia y América Latina:
En regiones como La Guajira, rica en recursos eólicos, los proyectos enfrentan obstáculos tanto técnicos como sociales, incluyendo disputas comunitarias y consultas que requieren mayor compromiso y diálogo.
Colombia y América Latina están en una etapa crucial de su transición energética. El crecimiento en capacidad renovable instalada, especialmente solar y eólica, demuestra avances sólidos. Sin embargo, para consolidar estos logros y materializar el enorme potencial de la región, será clave mejorar infraestructura de transmisión, agilizar marcos regulatorios y fortalecer la participación comunitaria.
La transición hacia energías limpias no es solo una respuesta climática, sino una oportunidad para consolidar economías más resilientes, competitivas y sostenibles en toda la región.